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Vida Abundante Coronado - Sábado 10 Abril 2021

La resurrección, ahora, a todo le da sentido.

No podemos negar que la resurrección de nuestro Señor cambió absolutamente todo, sin su muerte y posterior resurrección no hubiéramos sido reconciliados con Dios. Somos una raza caída, tal y como lo explica Genesis 3, somos un pueblo lleno de pecado y lejano a Dios. En el momento que Jesús entra en escena, todo cambia. Veamos 3 aplicaciones que la resurrección de Cristo deja en nuestras vidas.

Un solo camino. Antes de Cristo la humanidad no conocía la verdad, solo un pueblo en todo el mundo entendía de forma incompleta al verdadero Dios. Cristo es el camino, ya que por medio de él transitan los que desean llegar al Padre, es la verdad porque su paso por la tierra sacó a la luz las mentiras que el enemigo nos susurró por años y la vida porque con su muerte y resurrección nos regaló la vida eterna.

Nacer de nuevo. Al igual que celebramos la resurrección de nuestro salvador, debemos celebrar que gracias a él hemos sido resucitados, tal y como lo dice Pablo en su carta a los Romanos “si hemos estado unidos con él en su muerte, sin duda también estaremos unidos con él en su resurrección. Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado; porque el que muere queda liberado del pecado.” Rom 6:5-7. Nuestros pecados han sido borrados y le hemos dado paso a un nuevo ser, que prioriza la verdad de Dios sobre la opinión de los hombres. Nuestro cuerpo lleno de pecado poco a poco va perdiendo poder para darle paso a la vida eterna.

Debemos contar las buenas nuevas. Hay una obligación que se nos ha entregado, una orden que todo creyente debe ejecutar: Compartir el evangelio con el mundo. Mt 28:19 “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.” La gran comisión no se encuentra condicionada a los que tienen un llamado misionero, la gran comisión es una orden que nos toca atender. Muchos piensan que para compartir el evangelio deben ser expertos en la biblia o tener un llamado específico, cuando la realidad es que la gran comisión se cumple cuando contamos nuestra historia. Es como la historia del ciego en Juan 9. Todos los judíos deciden interrogarlo, ya que desean saber más sobre ese milagroso evento y la respuesta del entrevistado fue muy simple “Lo único que sé es que yo era ciego y ahora veo” Todos tenemos una historia que necesita ser contada, un antes y un después de que Jesús se atravesó en nuestras vidas. Celebramos su resurrección cuando contamos las buenas nuevas.

El creador de todo se hizo hombre, se sentó con pecadores, realizó milagros maravillosos, con su vida nos compartió verdades eternas, verdades que le pertenecen a un reino celestial y con su muerte y posterior resurrección nos reconcilio con Dios con el fin de regalarnos vida eterna. Y mientras él vuelve por su iglesia, vivamos una vida que honre a aquel que lo dio todo por nosotros.

 

Preguntas de reflexión

  1. ¿Qué me llamó la atención y por qué?

  2. ¿Qué tiene que ver esto conmigo?

  3. Si Jesús estuviera aquí ¿Qué le diría respecto a esto?

  4. Si Jesús estuviera aquí ¿Qué me diría Él?

  5. Orar.

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