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Lunes 28 Noviembre, 2022

Lo único que traen los consejos modernos

Por: Fabrizio Ponce

Dice el viejo y conocido refrán que de buenas intenciones está pavimentada la calle al infierno. Esto es que hay muchas ideologías, consejos, sugerencias, literatura y opiniones sobre cosas “buenas” que debemos hacer para ser mejores nosotros y, quizá, podría ser, que también logremos un mejor mundo, ideas facilitadas por personas que tienen alguna buena intención.

Sucede que muchas de esas ideas lo que esconden es un egoísmo solapado. Primero, se alejan de la única fuente de moralidad objetiva que existe, que es Dios, para tomar algunas ideas de por aquí, de por allá y de más para allá, crear una novedosa ideología que nos hará mejores personas. A veces también se ataca al Cristianismo, como un ingrediente de éxito a la nueva receta. No faltará quien venda cursillos y literatura al respecto y se haga un pequeño ingreso extra con la nueva moda pasajera. Y al final siempre será un mejoramiento personal que no redunda en un bien para la sociedad. No los veremos involucrados nunca en actividades humanitarias y de atención a los más necesitados. Ni se diga de llevar una vida integra y en rectitud, porque se le abre la puerta a cualquier cosa que cause placer. Todo termina en unas reflexiones muy bonitas de la boca hacia afuera pero huecas dentro de quien las habla. 

Algo así como cuando éramos niños y hacíamos pasteles de chocolate con barro, piedras, agua, tierra, ramas y cualquier otra cosa que nos encontráramos. Jugábamos a que era chocolate, pero la realidad es que siempre fue barro.

En la Biblia encontramos que Lot, el sobrino de Abraham, era un caso parecido. Tenía un buen corazón pero al no ser dirigido por Dios, terminó en un lugar equivocado (2ª Pedro 2:7-8). En eso terminan los consejos modernos, trayendo ruina, perdición y desdicha a quien les pone oído y los sigue.

Como creyentes, debemos ser vigilantes de qué ideas y pensamientos llegan a nuestros oídos y cuales también ponemos en práctica. ¿Está Dios detrás de eso que estamos leyendo o nos están aconsejando? ¿Lo hacemos porque los demás lo hacen, porque es la moda o es moderno?

¿Cedemos porque no queremos quedarnos por fuera del grupo o evitar que nos llamen anticuados? ¿Qué haría Jesús en ese caso particular?

En todo momento, volvamos al Manual que Dios nos dejó por medio de Su Palabra. Ella es vida y nos ofrece todo lo que el hombre busca: “Hijo mío, no te olvides de mis enseñanzas; más bien, guarda en tu corazón mis mandamientos. Porque prolongarán tu vida muchos años y te traerán prosperidad. Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón. Contarás con el favor de Dios y tendrás buena fama[a] entre la gente.” (Proverbios 3: 1-4).

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