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Vida Abundante Coronado - Sábado 19 Junio 2021

La verdadera sumisión.

La palabra sumisión suele ser definida como una característica de una persona que permite que otra la controle o domine hasta hacer todo lo que se le pide sin abstenerse, aunque esté bien o esté mal. Este incorrecto uso de la palabra ha producido en nosotros un rechazo total hacia la sumisión, pero, en la biblia, encontramos un significado totalmente distinto, el cual no tiene nada que ver con los atributos antes mencionados.

¿Qué es sumisión?

La verdadera sumisión, se puede definir como entregarse a sí mismo en servicio de los demás para el propósito de Dios. También, significa invertir nuestros talentos, habilidades y recursos en la honra y dignidad de otra persona por reverencia a Cristo.

El ejemplo de sometimiento que más nos puede marcar es el de Jesús, que vino a servir y ha estar a disposición de los demás, a pesar de su grandeza, majestuosidad y poder. Cuando decimos que queremos parecernos a Cristo cada día más, un paso fundamental para acercarnos a eso es seguir el ejemplo de Cristo, que se ofreció a sí mismo como sacrificio por nosotros (Efesios 5:2)

En la carta a los Efesios, podemos encontrar ejemplos del sometimiento que Dios quiere en nosotros en los distintos ámbitos en los que nos podemos encontrar.

  • En el matrimonio, ambos se deben someter por reverencia a Cristo, produciendo una relación sana. (Efesios 5:21-33)-

  • Para los hijos, el sometimiento significa obedecer a sus padres y honrarlos, y como premio, “Te irá bien y tendrás una larga vida en la tierra”. (Efesios 6:1-3)

  • El trabajador debe servir y obedecer con respeto y sinceridad a su patrono incluso cuando no los observen, tal como servirían a Cristo. Deben trabajar con entusiasmo como si lo hicieran para el Señor.

  • A los patronos, deben recordar que deben tratar de la misma forma a sus trabajadores, ya que ambos tienen el mismo Superior en el cielo, y para Él no hay favoritos (Efesios 6:5-9)

¿Qué no es sumisión?

Como ya vimos, la sumisión no es debilidad, tampoco es inferioridad ni esclavitud, y mucho menos abuso o violencia. Jesucristo no era inferior a María ni a José, y, sin embargo, la Biblia nos dice que vivía en obediencia a ellos (Lucas 2:51).

La sumisión no se aprende de la noche a la mañana, es algo que debemos llevar a la práctica diariamente, recordando como lo hizo Cristo, con respeto, servicio y sacrificio.

Preguntas de Reflexión

  1. ¿Qué me llama la atención y por qué?

  2. ¿Qué tiene que ver esto conmigo?

  3. ¿Qué le diría a Jesús si estuviera aquí?

  4. ¿Qué me diría Él?

  5. Orar.

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