Alegría con gozo aún en medio de las aflicciones.

 

Se dice que todos los seres humanos buscan la felicidad, los medios que utilizan pueden ser muy diversos, por ejemplo: los logros, el éxito, las riquezas, el conocimiento, el placer, una vida sin carencias, etc.  Sin embargo a pesar de alcanzar esas metas en sus vidas no encuentran paz y felicidad. 

El rey Salomón tenía poder, sabiduría y riqueza mayores que cualquier otro hombre de aquel entonces, intentó encontrar la felicidad en estas cosas pero al final concluyó:  “Yo miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu” Eclesiastés 1.14

 

La mayoría de nosotros después de múltiples pruebas y errores hemos descubierto que si Dios es realmente el motivo de nuestro amor, al que queremos honrar, obedecer y  permanecer en Él, alcanzaremos la verdadera felicidad, infinita, sin posibilidad de disminución o que se acabe. Orth, S. la describe como: “una alegría muy intensa y fuerte, un sentimiento interno, profundo, inexpresable y glorioso. Es el gozo que experimenta la persona que confía (creyendo) en Jesucristo aún en medio de las aflicciones de la vida.”

 

Oremos

 

Señor te doy gracias porque hoy puedo testificar que aunque tenga problemas y aflicciones de diferente índole, en lo profundo de mi corazón experimento una paz sólida y un gozo verdadero. Gracias porque mi felicidad no depende de las circunstancias yo sé “que al justo le irá bien” (Isaías 3:10) Amén.

 

“Pero que todos los que te buscan se alegren en ti y se regocijen; que los que aman tu salvación digan siempre: «¡Sea Dios exaltado!» (Sal 70.4).

 

Acción de gracias