Sufriendo con quienes sufren.

“Si uno de los miembros sufre, los demás comparten su sufrimiento; y si uno de ellos recibe honor, los demás se alegran con él.” (1 Co 12.26)

 

Cuando tenemos un motivo por el cual estar alegres, deseamos contárselo a todo el mundo y quizás hasta lo publiquemos en las redes sociales, al hacerlo los demás se alegran con nosotros, pero, ¿qué cuando es la tristeza la que embarga nuestra alma? Somoza, J. S. dijo: “Una felicidad compartida es doble felicidad, una tristeza compartida es media tristeza.” Pablo escribe en Gálatas 6.2 “Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo.” Entendiendo que la ley de Cristo es el amor  según lo complementa Gálatas 5.14 “En efecto, toda la ley se resume en un solo mandamiento: «Ama a tu prójimo como a ti mismo»”, llegaremos a la conclusión que cuando ayudamos a otros que sufren mediante actos de amor, esto provocará alivio, consuelo y esperanza a sus vida cansadas.

 

Miremos a nuestro alrededor, si hay alguien pasando situaciones difíciles, suframos con esa persona y manifestémoselo,  quizás podamos visitarle, llamarle, escribirle, ayudarle materialmente y por supuesto nuestro compromiso de traer su necesidad delante del Señor en intercesión.

 

Oremos

 

Amado Padre celestial ayúdanos a tener un corazón compasivo y amoroso que nos permita llorar con quienes sufren, acompañándoles en su dolor, tal como lo hizo tu hijo Jesús cuando lloró con la familia de Lázaro, te lo pedimos en el nombre de Jesús, amén.

 

Acción de gracias

 

 

“Quiero alabarte, Señor, con todo el corazón, y contar todas tus maravillas.” Salmos 9:1

 

Juan Carlos

Damos gracias por Maribel esposa de nuestro amado Marlon, ganó los exámenes de bachillerato.

Gracias a Dios el tratamiento está surtiendo efecto para la sanidad de Iris en Nueva York, seguimos orando por su viaje de control a México.

 

Alejandra

Gracias al Señor gané los exámenes en el INA.