—¡No te soltaré hasta que me bendigas!—respondió Jacob.

 

Cuando la preocupación y el temor invade nuestro corazón, es un tiempo propicio para venir delante de la presencia del Señor derramando nuestro espíritu en oración y ruego, , siendo testigos de  cómo nuestras lágrimas se convierten en nuestras armas, campo fértil para que el Espíritu que intercede en nosotros y nos ayuda en nuestra debilidad (Ro. 8:26) nos dé la fuerza derivada de lo Alto para prevalecer en la presencia de Dios, y podamos decirle “no te soltaré hasta que me bendigas”. Que su bendición traiga consuelo , que su soberana gracia y su inagotable misericordia nos permita alabar y bendecir el nombre de Dios aún en medio de tiempo de aflicción.

 

Oremos

 

Padre Celestial  te rogamos que salga el sol en nuestras vidas, que amanezca como símbolo de que nuestra alma tuvo comunión contigo. Desarrolla en nosotros firmeza de carácter a medida que luchamos en condiciones tan difíciles. Queremos prevalecer al someternos a ti nuestro Dios. En el nombre de Jesús, amén.

 

Acción de gracias

 

“Quiero alabarte, Señor, con todo el corazón, y contar todas tus maravillas.” Salmos 9:1

 

Lourdes

Acción de gracias por la sanidad de Karol.

 

Mauren

El esposo de mi hija ya tiene trabajo fijo y el bienestar económico es satisfactorio gracias al Señor.

 

Orando por nuestros pastores