¡Orar, Orar y Orar!

“Dediquen siempre tiempo a la oración, y den gracias a Dios.”  (Col 4.2 TLA).

 

El expresidente de Colombia Álvaro Uribe expresó: “¡Trabajar, trabajar, trabajar! acuñé esta frase inspirado en las micro empresas de familias colombianas,  que día a día están en su casa detrás de una máquina de coser, el papá, la mamá, los hijos, los nietos, trabajando, terminando las prendas de vestir que se venden en el sector textil. Son personas abnegadas, que trabajan de día y de noche, que les da lo mismo un domingo que un miércoles.”

 

Imagínese qué pasaría si cambiásemos esa famosa frase en: ¨¡Orar, Orar y Orar!¨nosotros y todos los miembros de nuestra familia, los siete días de la semana. ¿Cuál sería el resultado? Recordemos que orar sin cesar no se refiere a las muchas palabrerías, más bien a algo que hacemos naturalmente como el respirar, es tener la conciencia de que Dios camina con nosotros, está con nosotros, que podemos tener una comunicación constante con Él, es permitirle a Dios intervenga en nuestros pensamientos y acciones. Tal disciplina produce que conozcamos cada día más a Dios, recordando que es la esencia de la vida eterna, la meta principal de nuestra vida en Cristo. “Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.” (Jn 17.3).

 

Oremos

Amado Padre celestial ayúdanos por favor a mantener una comunión constante contigo por medio de la oración, no permitas que dejemos de depender de tu Gracia. Ayúdanos también a estar profunda y humildemente conscientes de las bendiciones recibidas y prometidas, por tanto expresarte en todo tiempo nuestra gratitud. Te lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, amén.

 

 

Acción de gracias