Refugio contra el peligro.

 

Durante un desastre tener acceso a un refugio es esencial para nuestra protección y la de los nuestros, para refugiarnos de modo eficaz, primero debemos considerar el peligro y luego elegir el lugar que sea seguro para ese peligro específico, dependiendo de la situación el tiempo que debamos permanecer en el refugio puede ser breve o prolongado. Pero ¿qué pasaría si no tuviésemos acceso a un refugio seguro, o el que tengamos no sea suficiente ante el peligro que enfrentemos?

 

Permítame decirle que para quien Jesucristo es el Señor de su vida y confía en Él, estará seguro, Calvino escribió: “Si deseamos la protección de Dios, sobre todo debemos interesarnos en que Él more entre nosotros.” Así aunque se manifieste el caos en la naturaleza, la humanidad y el mundo, permaneceremos confiados en Dios. El Señor es nuestra fortaleza, en momentos  de peligro, de adversidad y de caos universal. Sin importar la intensidad de la tormenta, en Dios estamos seguros.

 

Oremos
 

Padre Celestial te damos gracias porque al igual que Lutero hoy podemos decir “Castillo fuerte es nuestro Dios, defensa y buen escudo. Con su poder nos librará en todo trance agudo”. Rogamos por aquellas personas a nuestro alrededor que aún no te conocen, para que puedan recibirte y seas entonces su refugio y consuelo en todo momento. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

 

Acción de gracias