Amanda Huertas

July 9, 2019

 

Hace algunos años vivía en egoísmo y egocentrismo, sin noción de un propósito eterno y dejando que el tiempo corriera sin considerar lo valioso de la vida. 

 

Sólo porque quiso, El Señor me abrió los ojos y disipó la neblina que tenía frente a mí. 

 

El Señor extendió Su mano y me sacó del hueco en el que vivía para traerme a su luz y hacerme útil para el cumplimiento de ese propósito inmenso, aunque yo no merecía más que la muerte. 

Él me dejó ver que la vida tenía sentido y que ese sentido no era yo; me hizo ver cuánto nos ama, cuán poderoso es para sanar y liberar nuestra alma llevándose cargas tan pesadas que jamás pensamos que se fueran a ir. 

 

Dios ha moldeado mi alma con sus manos amorosas, limpió por completo mi pecado, alineó mis sueños a los sueños del Cielo y cambió mis prioridades direccionando mis ojos a la Eternidad.

Él infunde paz sobre mi ansiedad, llena de amor todo lo que hay en mí, y disipa mi insensatez con su sabiduría.

 

 

Tener su Palabra conmigo y a su Espíritu habitando en